miércoles, 8 de febrero de 2012

Mi estrella


Anoche no podía dormir. Mi mente estaba ocupada en pensamientos recursivos. Por ello decidí levantarme de mi cama, ir hacia la sala, abrir las cortinas y sentarme a contemplar la lluvia caer. Y ahí estaba viendo el cielo copado de nubes iluminadas por las luces de esta gran ciudad.

Me puse a pensar en lo hermoso que sería ver un cielo estrellado. Y más aún: lo lindo que sería pensar que una estrella del cielo fuera la mía. ¿Cómo sería? ¿Grande? ¿Pequeña? ¿Luminosa? ¿Titilante? ¿Serena? ¿Bonita? ¿Fea? Seguramente sería una estrella que fue colocada en el inicio de los tiempos con sumo cuidado y cariño.

La lluvia cesó y las nubes fueron dando paso a un claro en el cielo.  Y vi una estrella fugaz.

Seguramente fue mi estrella —pensé— ya que Dios la ha de haber pegado con “salivita”.

… y me pude ir a dormir.